Es la última vez

 - Esto no puede volver a pasar. No puede volver a pasar. 

Te miro. Entras en la habitación con el albornoz entreabierto y secándote el pelo enérgicamente con una toalla. 

Te miro y sonrío. 

- Te estoy hablando en serio -dices-. 

Lo sé, pero sonrío. 

Me levanto, dejo caer la sábana y, desnuda, me acerco despacio hacia ti. Estás asustada, lo noto. Me miras fijamente y frunces el ceño. Aparto despacio el pelo de tu cara que queda a la altura de la mía. Entreabres los labios, no puedo apartar los ojos de tus labios. Y te beso. Noto como te tensas pero enseguida me devuelves el beso y dejas caer la toalla que tenías en la mano. Te relajas y te vuelves a tensar mientras acercas mi cuerpo al tuyo y te pegas, con fuerza. Tu corazón va a mil, el mío va a salirse del pecho. 

Y te apartas. 

Coges mi cara entre tus manos y sonríes. Susurras de nuevo que no, que es la última vez. Pero sonríes. 


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