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No poder

 Sé lo que es no poder con la vida, de verdad que lo sé. Pero esta vez... es que no veo el final, la calma, la salida. Es que no veo. Simplemente no veo. 

En el filo

Así voy. Andando en el filo de una navaja en el que el equilibrio es tan precario que un ataque de ansiedad separa la vida de la muerte. 

Se acaba noviembre

Se acaba noviembre y yo camino hacia el comienzo.

Es la última vez

 - Esto no puede volver a pasar. No puede volver a pasar.  Te miro. Entras en la habitación con el albornoz entreabierto y secándote el pelo enérgicamente con una toalla.  Te miro y sonrío.  - Te estoy hablando en serio -dices-.  Lo sé, pero sonrío.  Me levanto, dejo caer la sábana y, desnuda, me acerco despacio hacia ti. Estás asustada, lo noto. Me miras fijamente y frunces el ceño. Aparto despacio el pelo de tu cara que queda a la altura de la mía. Entreabres los labios, no puedo apartar los ojos de tus labios. Y te beso. Noto como te tensas pero enseguida me devuelves el beso y dejas caer la toalla que tenías en la mano. Te relajas y te vuelves a tensar mientras acercas mi cuerpo al tuyo y te pegas, con fuerza. Tu corazón va a mil, el mío va a salirse del pecho.  Y te apartas.  Coges mi cara entre tus manos y sonríes. Susurras de nuevo que no, que es la última vez. Pero sonríes. 

Ver y mirar

Me veo en el espejo. Me peino, me doy crema, me quito pelos, me reviento granos. Me veo. Pero no me miro. Cuando me miro no me miro a mí.  Aparece en el espejo mi tía,  mi abuela. Se asoman unos ojos profundísimamente tristes. Un párpado derecho caído.   ¿Quién eres y por qué estás tan triste? Cojo el peine, y dejo de mirar. Ahora solo veo. No necesito más para sobrevivir. 

Tenías que volver

No me sorprende: tenías que volver.   En algún lugar del universo en el que estamos conectadas sabes que ella está ocupando tu lugar y has vuelto a ver qué pasa. Ella está invadiendo tu espacio, el que fue tuyo, el que prometí que siempre sería tuyo. Y ahora ves que estoy incumpliendo la promesa, compartes mesa y cama con ella.  Tantas veces las mismas palabras fueron tuyas, tantas veces mis labios susurraron tu nombre y mis manos te buscaron en los lugares en los que la buscan a ella, como ahora la buscan a ella. Tenías que volver y vuelves, pero no recuperas tu lugar. Te añoro pero no eres tú quien me corta el aliento.   Vuelves vestida de amiga, con el traje que siempre debiste tener. Vuelves para recordarme que todo pasa. Que lo que ahora desgarra y moja, algún día será solo nostalgia, con suerte será amistad. Vuelves y darme cuenta de cómo te presentas hoy me calma.   Intentaré pasar de puntillas y más deprisa, transitar el camino y llegar al o...

Segundo día

Segundo día en una semana con ataque de ansiedad.  Estoy comprendiendo por qué creo que te necesito entre mis piernas y es porque no te necesito entre mis piernas, sino alimentando mi mente, abriendo mi horizonte.  Confundo alimento mental, emocional tal vez, con alimento sexual.  Aún así me gusta imaginarnos, me gusta cómo follas, en mi cabeza todo es perfecto... Es fácil,  esa perfección la creo yo, y la realidad ni la mejora ni la estropea, porque no hay realidad sexual, ni realmente de otro tipo,  entre tú y yo.