Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2021

Ver y mirar

Me veo en el espejo. Me peino, me doy crema, me quito pelos, me reviento granos. Me veo. Pero no me miro. Cuando me miro no me miro a mí.  Aparece en el espejo mi tía,  mi abuela. Se asoman unos ojos profundísimamente tristes. Un párpado derecho caído.   ¿Quién eres y por qué estás tan triste? Cojo el peine, y dejo de mirar. Ahora solo veo. No necesito más para sobrevivir. 

Tenías que volver

No me sorprende: tenías que volver.   En algún lugar del universo en el que estamos conectadas sabes que ella está ocupando tu lugar y has vuelto a ver qué pasa. Ella está invadiendo tu espacio, el que fue tuyo, el que prometí que siempre sería tuyo. Y ahora ves que estoy incumpliendo la promesa, compartes mesa y cama con ella.  Tantas veces las mismas palabras fueron tuyas, tantas veces mis labios susurraron tu nombre y mis manos te buscaron en los lugares en los que la buscan a ella, como ahora la buscan a ella. Tenías que volver y vuelves, pero no recuperas tu lugar. Te añoro pero no eres tú quien me corta el aliento.   Vuelves vestida de amiga, con el traje que siempre debiste tener. Vuelves para recordarme que todo pasa. Que lo que ahora desgarra y moja, algún día será solo nostalgia, con suerte será amistad. Vuelves y darme cuenta de cómo te presentas hoy me calma.   Intentaré pasar de puntillas y más deprisa, transitar el camino y llegar al o...

Segundo día

Segundo día en una semana con ataque de ansiedad.  Estoy comprendiendo por qué creo que te necesito entre mis piernas y es porque no te necesito entre mis piernas, sino alimentando mi mente, abriendo mi horizonte.  Confundo alimento mental, emocional tal vez, con alimento sexual.  Aún así me gusta imaginarnos, me gusta cómo follas, en mi cabeza todo es perfecto... Es fácil,  esa perfección la creo yo, y la realidad ni la mejora ni la estropea, porque no hay realidad sexual, ni realmente de otro tipo,  entre tú y yo. 

Vuelves porque te busco

Te busco, cuando el deseo llama a la puerta y no hay manera de frenarlo, te busco.  Intento hacer las cosas bien y encauzar, liberar el deseo en casa. Pero ahora soy yo la que llama a la puerta y nadie responde.  Entonces a mi mente vienes tú. Y mi imaginación desata el deseo contigo. Solo se mueve la mente, el cuerpo permanece quieto.  Escucho teclear en la habitación de al lado mientras mis pensamientos recorren tu cuerpo y se preguntan, una vez más, si serás tierna o firme en el cuerpo a cuerpo más íntimo.